¿Hay que ser hinduista o indio para enseñar el Gita?
Alguien que pretenda enseñar el Bhagavad Gita, tiene que seguir este principio de armonía entre religiones

¿Quién puede enseñar el Bhagavad Gita?,
Jnana y Vijnana, ¿Puede ser explicado
por un erudito?, ¿No-hinduista?
El conocimiento que pertenece al mundo
¿Es la sabiduría del Bhagavad Gita un patrimonio exclusivo de la India o de quienes profesan el hinduismo? Esta es una duda común para muchos occidentales que sienten la llamada de la filosofía Vedanta pero temen cometer una intrusión cultural. Sin embargo, la propia esencia del Gita contradice cualquier exclusivismo: el señor Krishna no habló en un templo para una casta cerrada, sino en un campo de batalla para un hombre, Arjuna, sumido en una crisis existencial humana y universal.
En el Instituto Gita, bajo la guía de Pedro Nonell, sostenemos que Atman (alma) no tiene nacionalidad, raza ni etiquetas religiosas. Como bien demostraron figuras como Sri Ramakrishna o Swami Vivekananda, las verdades espirituales son como las leyes de la ciencia o las notas de la música: surgen en un lugar, pero su luz pertenece a toda la humanidad. En esta página, exploraremos por qué el requisito para enseñar el Gita no es un pasaporte, sino la realización del principio de armonía entre religiones y el compromiso con la verdad.

Artículo de
Pedro Nonell (Experto y traductor al español del Bhagavad Gita y de
Vivekananda)
Hay gente que opina que para transmitir el Bhagavad Gita es necesario ser indio o hinduista. Sin duda uno de los principios emanados del Bhagavad Gita es su carácter armonizador, respetando cualquier otra religión, como podemos aprender en varios versos del Bhagavad Gita, como por ejemplo cuando Krishna nos enseña:

Bhagavad Gita 4-11, Yoga
del Conocimiento y de la Renuncia a la Acción
Reflexión de Sri Ramakrishna
, el profeta de la armonía entre religiones (“Tantos caminos, tantas religiones”) así lo explicaba:

siguió el hinduismo, islam, cristianismo...
“El Salvador es el mensajero de Dios; en cualquier parte del mundo, en donde la religión decaiga, Dios le envía. Es el mismo y único Salvador que, habiéndose sumergido en el océano de la vida, surge en un lugar y es conocido como Krishna, y volviéndose a sumergir, aparece en otro lugar como Cristo. Cada uno debería seguir su propia religión.”
Alguien que pretenda enseñar el Bhagavad Gita, tiene que seguir este principio de armonía entre religiones, aceptando que el cristianismo, el islam o el hinduismo son caminos que llevan al mismo y único Dios, Brahman, Sat-Chit-Ananda o como quieras llamarlo.
Vídeo de
El Gita se transmitió para toda la humanidad
También hay que recordar que en el Bhagavad Gita, Visnú se encarna en el Señor Krishna para salvaguardar el Dharma y para transmitir la sagrada enseñanza del Bhagavad Gita a Arjuna, y a través de él, para toda la humanidad.

Verso clave del Bhagavad Gita: cuando el Dharma se pierde, Dios se encarna en la tierra para protegerlo.
El Señor Krishna imparte sus enseñanzas justo antes de la batalla de Kurukshetra, en un momento de máxima tensión, no lo hace en una recóndita cueva o en un Ashram, y lo transmite a un príncipe-guerrero, no a un renunciante (Sannyasin), monje o ermitaño.
Una guerra interior
El Bhagavad Gita es ante todo una guerra interna del hombre. Y este interior del hombre, no ha cambiado absolutamente nada desde hace 150.000 años, cuando el primer Homo Sapiens surgió en el Este de África, y desde ahí colonizó el mundo entero.
En todas las épocas y lugares, ya sea en India, España, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador o en Etiopia, en el siglo IV aC o en el siglo XXI, el hombre tiene que enfrentarse día a día contra sus enemigos internos, al igual que lo hizo Arjuna.
Los grandes profetas de la humanidad
Jesús nació en Galilea, pero apenas queda rastro del cristianismo en Palestina. Buda, nació en India, y hoy en día el budismo es muy minoritario en India. Zaratustra nació en Persia (actual Irán), y hoy apenas quedan vestigios del zoroastrismo en Irán; sus descendientes son los Parsis indios.

¿Sabías que Ramakrishna, Vivekananda o Gandhi amaban a Cristo?
Cuando estos grandes profetas, se alzan contra la injusticia buscando restablecer la religión, y lo han hecho en todas las épocas y lugares, lo hacen explicando su mensaje para toda la humanidad, independientemente de su raza, edad, género o nacionalidad. Su mensaje se eleva más allá de cualquier frontera. Y con el tiempo se globaliza, tal y como ocurrió con el cristianismo, el islam o el budismo.
Así explicaba Sri Ramakrishna el maremoto espiritual que causan las encarnaciones:
Arte, ciencia y religión
consideraba que el arte, la ciencia y la religión eran diferentes formas de expresar la misma Verdad.

Arte, ciencia y religión expresan una
Única Verdad
Richard Wagner nació en Leipzig (actual Alemania), su música traspasó cualquier frontera política, hoy en día se escucha desde Bayreuth hasta Tokio, desde Buenos Aires a Ciudad del Cabo. Tres grandes directores wagnerianos de las últimas dos décadas han sido un judío (Daniel Baremboim), un zoroastra (Zubin Metha) y un cristiano (Georg Solti).

Los grandes compositores como Bach, Hayden, Beethoven, Brahms, Strauss o Puccini aseguraban que su música era literalmente inspirada por Dios.

¿Sabias que el Bhagavad Gita influyó en Beethoven?
Sin las dos teorías de la relatividad de Albert Einstein, quien estaba enamorado del Bhagavad Gita, el mundo de hoy sería muy diferente. Einstein nació en Ulm (actual Alemania) en una familia judía, y aunque era agnóstico, sentía admiración por el Dios panteísta impersonal de Baruch Spinoza, que tantas similitudes tiene con el no-dualismo (Advaita Vedanta) del Bhagavad Gita.
Los principios de la teoría de la relatividad los aplican físicos y matemáticos de todo el mundo, tanto cristianos como musulmanes o hinduistas.

¿Por qué Albert Einstein admiraba el Bhagavad Gita?
Y es sorprendente la similitud entre el Todo es Uno del Advaita Vedanta con la mecánica cuántica.

El Gita te enseña que el Señor mora dentro de todos los corazones
El premio Nobel de Física, Erwin Schrödinger, que además era filósofo así lo explicaba:

La unidad del Vedanta se reflejan en la mecánica cuántica (Erwin Schrödinger)
La ciencia, el arte y la religión, son locales cuando surgen, pero si iluminan el alma o el cerebro de las personas, van expandiéndose poco a poco por el mundo, hasta convertirse en un fenómeno global, más de allá del lugar en donde nacieron.
Conclusión
En última instancia, el Bhagavad Gita no es un texto limitado por la geografía de la India ni por las etiquetas del hinduismo moderno. Es, en esencia, un tratado de psicología espiritual y ética universal. Como hemos visto, la lucha de Arjuna en el campo de batalla de Kurukshetra es la representación simbólica de la lucha que cada ser humano, sea de Oriente u Occidente, enfrenta en su propio corazón: la batalla entre el discernimiento y el apego, entre el deber (Dharma) y la confusión.
El Mensaje Transciende la Religión
Si bien el Gita es la joya de la corona del Sanatana Dharma, su mensaje sobre la inmortalidad del alma (Atman), el desapego a los frutos de la acción (Karma Yoga) y la unión con lo Absoluto es patrimonio de la humanidad. Grandes mentes como Einstein, Schrödinger o Beethoven no buscaron en el Gita una nueva religión, sino una confirmación de verdades universales que la ciencia y el arte también intentan descifrar.
La Responsabilidad del Instructor
Para enseñar el Bhagavad Gita, más que un pasaporte indio o una conversión formal, se requiere:
- Realización (Vijnana): Una comprensión profunda que vaya más allá de la mera erudición intelectual.
- Espíritu de Armonía entre Religiones: La capacidad de ver, como hizo Sri Ramakrishna, que todos los caminos espirituales honestos convergen en la misma Realidad.
- Compromiso con el Dharma: La voluntad de aplicar estas enseñanzas en la vida cotidiana, transformando el conocimiento en sabiduría viva.
Por lo tanto, cualquier persona, independientemente de su origen, que se acerque al Gita con humildad, estudio y respeto por su carácter armonizador, está facultada para compartir su luz. El Señor Krishna no habló para una casta o una nación; habló para Atman, y Atman no tiene nacionalidad.


¿Perdido en la inmensidad del Bhagavad Gita?

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