La huella del Advaita Vedanta y el Bhagavad Gita en Octavio Paz

Influencia del Gita en Occidente
La profunda sensibilidad del poeta mexicano Octavio Paz, galardonado con el Premio Nobel de Literatura, encontró en el pensamiento de la India un espejo transformador para su propia obra. Durante su periodo como embajador en Nueva Delhi en la década de mil novecientos sesenta, Paz se adentró en las cumbres filosóficas del Advaita Vedanta y el Bhagavad Gita, impulsado por el renacimiento espiritual que iniciaron maestros de la talla de Sri Ramakrishna y Swami Vivekananda.
Para el lector de Hispanoamérica, aproximarse a este cruce cultural no es solo un ejercicio erudito, sino una invitación a explorar una visión del universo donde el ser se reconcilia con el Todo.
A través de la guía del profesor Pedro Nonell, reconocido especialista español en estas disciplinas orientales, este artículo le desvelará cómo la poesía y la mística se funden para ofrecer un camino de autorrealización y sabiduría que puede transformar su vida y su práctica diaria.
Índice:
- La influencia del Advaita Vedanta en Octavio Paz
- La ilusión del mundo (Maya) y la vacuidad
- La disolución del “Yo” (Atman es Brahman, Tú eres Eso)
- El lenguaje como límite y como vía
- Obras clave para entender esta relación
- ¿Qué Upanishads leyó Octavio Paz?
- La admiración de Octavio Paz por el Bhagavad Gita
- La admiración de Octavio Paz por Sri Ramakrishna y Swami Vivekananda

Unidad en la Diversidad en Hispanoamérica

Influencia del Vedanta en la literatura:
Calderón de la Barca,
Goethe,
León Tolstói,
T. S. Eliot,
Emerson,
Henry David Thoreau,
Christopher Isherwood, Borges
(Tristán
e Isolda)
Simone Weil, , Whitman, Hesse, Darío, Oda a Ramakrishna, escritor

La huella del Advaita Vedanta en el
pensamiento occidental

Profesor
(Experto y traductor al español del Bhagavad Gita y de )
La influencia del Advaita Vedanta en Octavio Paz
“El tiempo es un río que nos lleva, pero nosotros somos el río.” Octavio Paz
La relación entre el escritor mexicano Octavio Irineo Paz Lozano (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914-Ciudad de México, 19 de abril de 1998), Premio Nobel de Literatura en 1990, y el Advaita Vedanta (una de las escuelas más importantes de la filosofía hindú) es uno de los cruces transculturales más fascinantes de la literatura del siglo XX.

Hilo áureo de la no dualidad
(Advaita Vedanta)
“La poesía es el testimonio de los sentidos, la invención de lo que no existe, la transformación de lo que existe.” Octavio Paz
Esta conexión se profundizó fundamentalmente durante su estancia en la India como embajador de México (1962-1968), un periodo de intensa creación poética y reflexión filosófica que quedó plasmado en obras cumbre como “Ladera este” (poesía) y “El mono gramático” (prosa poética/ensayo).
“La experiencia de la India me obligó a enfrentarme conmigo mismo. Fue una experiencia singular, como mirarse en un espejo y ver aparecer a otra persona que también, extrañamente, es uno mismo.” Octavio Paz

Discernimiento (Viveka) -
Analogía del espejo
En sus ensayos señalaba que el rigor absoluto del Advaita Vedanta (la vía del conocimiento puro o Jnana Marga) podía llegar a ser sumamente exigente, elitista y frío para el común de los mortales, razón por la cual la India desarrolló también el Bhagavad Gita y el camino Bhakti (la devoción amorosa y accesible).
A Octavio Paz le interesaba mucho el fenómeno del "Renacimiento Bengalí". El poeta argumentaba que mientras Occidente intentaba modernizar a la India a través de la tecnología, las leyes y la educación británica, la India respondió modernizándose desde su propia espiritualidad.
Para Paz, figuras como , Vivekananda y, posteriormente, Rabindranath Tagore y Mahatma Gandhi, demostraron que la tradición espiritual del Vedanta no era una reliquia del pasado, sino una fuerza viva, dinámica y con una tremenda capacidad de transformación política y social en el siglo XX.
Recordemos que para Swami Vivekananda:

Arte, ciencia y religión expresan una
Única Verdad
Es importante destacar que Octavio Paz nunca se convirtió al hinduismo. Conservó siempre su espíritu crítico occidental, moderno y secular. Lo que Paz encontró en el Advaita Vedanta (y en el Budismo Mahayana) no fue un dogma de fe, sino una revolución poética: una forma de escapar del racionalismo dualista de Occidente (bien/mal, sujeto/objeto, yo/el otro) para proponer una reconciliación universal a través del erotismo, la palabra y la reconciliación de los contrarios (dualidades).
A continuación, se detalla cómo se relacionan el pensamiento de Octavio Paz y los principios no duales del Advaita Vedanta...

La ilusión del mundo (Maya) y la vacuidad
El Advaita Vedanta, formulado sistemáticamente por el filósofo Adi Shankara, postula el no dualismo (Advaita significa literalmente “no dos”). Sostiene que la pluralidad del mundo físico es Maya (ilusión o apariencia), y que la única realidad verdadera y absoluta es Brahman.
“La poesía, como la religión de los Upanishads, tiende a la abolición de las distancias. El poema borra la frontera entre el sujeto que nombra y el objeto nombrado. El pensamiento de la India es una metafísica de la presencia. Lo real no está en el futuro, sino en la inmovilidad del instante absoluto.” Octavio Paz
Paz no adopta el Vedanta como una religión o un dogma, sino como una herramienta estética y epistemológica. En sus poemas de la India, el paisaje, los cuerpos y las ciudades no son realidades fijas, sino apariciones fluidas. Paz experimenta con la idea de que el mundo visible es un tejido de reflejos, una danza de formas que se desvanecen en el momento en que intentamos nombrarlas.
La disolución del “Yo” (Atman es Brahman, Tú eres Eso)
El núcleo del Advaita Vedanta es la identidad entre el alma individual (Atman) y el absoluto (Brahman): Tat Tvam Asi (Tú eres Eso). La ignorancia (Avidya) nos hace creer que estamos separados del Todo.
En la poesía de Paz de los años 60, hay una obsesión constante por la disolución del sujeto. El “yo” lírico se fragmenta y se borra. Paz busca un estado de contemplación pura donde la frontera entre el observador y lo observado desaparece. En su extenso y aclamado poema “Blanco”, escribe:
“El pensamiento es un lenguaje que se piensa a sí mismo... el espejo que refleja al espejo donde nada se refleja” Octavio Paz.
Esta búsqueda del silencio y de la Realidad Última más allá del lenguaje tiene un eco directo en la meditación vedántica (Dhyana Yoga) y budista (especialmente el concepto de Sunyata o vacuidad, que en Paz a menudo se solapa con el Vedanta).

El Yoga del Silencio (Nada Yoga)
“La meditación india es una des-educación: consiste en desaprender el mundo para aprender a ver el Ser.” Octavio Paz

El lenguaje como límite y como vía
Para el Advaita Vedanta, el Absoluto (Brahman) es Nirguna, es decir, no tiene atributos, está más allá de las palabras y los conceptos. Solo se puede describir mediante la negación (Neti, neti: “ni esto, ni aquello”).
Paz, como poeta, se enfrenta a una paradoja similar: usar palabras para alcanzar lo que está más allá de las palabras. En “El mono gramático”, Paz realiza una deconstrucción del lenguaje inspirada en su experiencia en la India (siguiendo los caminos de la selva de Galta y al dios-mono Hánuman, el gramático celestial). Paz se da cuenta de que la fijación de los nombres occidentales aprisiona la realidad. Al adoptar una visión más cercana al pensamiento oriental, busca que el poema sea un vehículo que se destruye a sí mismo para dejar paso a la presencia pura.
“En la India el tiempo no es historia, es una marea cósmica. Para el pensamiento hindú, el tiempo absoluto es idéntico a la vacuidad, al silencio original... La civilización india vio en el tiempo no una línea recta hacia el progreso, sino un ciclo eterno de destrucciones y renacimientos, una manifestación de lo Absoluto que, al final, se disuelve en el Ser puro.» Octavio Paz

La admiración del astrofísico
Carl Sagan por la concepción del tiempo hinduista
Obras clave para entender esta relación
“Ladera este” (1969) contiene poemas fundamentales como “El balcón”,
“Viento entero” y “Cuento de dos jardines”. Es el registro lírico de su
iluminación y desapego en la India.
“Blanco” (1967) es un poema extenso estructurado como un Mandala. Es un ejercicio de concentración espacial y lingüística que busca el vacío original.
“El mono gramático” (1974) este ensayo se basa en una meditación crítica sobre el lenguaje, el camino, la fijeza del significado y la disolución de los opuestos duales.
“Vislumbres de la India” (1995), este ensayo autobiográfico es su obra de madurez donde analiza explícitamente la religión, la filosofía (incluyendo el Vedanta) y la historia de la India, y cómo transformaron su visión del mundo.
¿Qué Upanishads leyó Octavio Paz?
En sus ensayos y escritos autobiográficos, principalmente en “Vislumbres de la India” y “El arco y la lira”, Octavio Paz no dejó una lista bibliográfica exacta con cada uno de los textos que leyó, pero sí citó, analizó y aludió directamente a conceptos clave de los Upanishads principales (Mukhya Upanishads).

A través de las citas textuales que incluyó en sus obras y de las traducciones que consultaba (como la famosa versión al persa del príncipe Dara Shikoh, que usaría Anquetil-Duperron o las traducciones occidentales de Max Müller), se puede precisar que Paz leyó y estudió a fondo los siguientes Upanishads:

Sirr-i-Akbar: traducción al persa de los
Upanishads de Dara Shikoh
1. Chandogya Upanishad
Es una de las más antiguas y extensas, famosa por contener los diálogos sobre la naturaleza del Ser y del universo. Paz la cita y analiza al hablar del concepto de la no-dualidad. Hace especial énfasis en su declaración más célebre: «Tat tvam asi» ("Tú eres aquello" o "Eso eres tú"), una fórmula que el poeta mexicano conectaba directamente con la experiencia poética, donde el sujeto (yo) y el objeto (el mundo) rompen sus fronteras y se vuelven uno mismo.
2. Katha Upanishad
Este Upanishad narra el famoso diálogo místico entre el joven Nachiketa y Yama (el dios de la muerte) sobre qué hay más allá del fallecimiento y la naturaleza de Atman (el alma). Paz estaba fascinado por este texto y aludió a él para explicar la desconexión del ser con los estímulos externos. En “El arco y la lira”, evoca la metáfora de este Upanishad que señala que los sentidos humanos están hechos para mirar hacia afuera, y que solo el sabio que busca la inmortalidad “cierra los ojos” para mirar hacia adentro.
3. Brihadaranyaka Upanishad
Siendo el Upanishad más antiguo y de mayor peso metafísico del Vedanta, Paz lo estudió detenidamente para desgranar la identidad absoluta entre Atman (el principio divino individual) y Brahman (el Absoluto universal). De este Upanishad extrajo gran parte de sus reflexiones sobre la vacuidad creadora y el silencio original de la metafísica hindú.

4. Isha Upanishad
Es uno de los Upanishads más breves pero más influyentes debido a su belleza lírica y su enfoque en la unidad del cosmos. Paz, con su sensibilidad poética, se sintió muy atraído por sus versos, los cuales enseñan que todo lo que se mueve en el mundo está habitado por el Señor (el Ser) y que la verdadera liberación se encuentra en el desapego.
¿Cómo las leyó?
En “Vislumbres de la India”, Octavio Paz relata con admiración la historia del príncipe mogol Dara Shikoh (hijo del emperador Shah Jahan), un intelectual sufí que en 1657 tradujo cincuenta Upanishads al persa al considerarlas “la más perfecta de las revelaciones divinas”.
Paz explica que gracias a esa traducción persa, el orientalista Anquetil-Duperron las vertió al latín a inicios del siglo XIX, permitiendo que filósofos como Arthur Schopenhauer y varios poetas occidentales tuvieran acceso a ellas.

Paz leyó estas doctrinas sagradas tanto en las grandes traducciones académicas al inglés y al francés disponibles en su época, como a través del filtro de los comentarios filosóficos de Adi Shankara, el gran codificador del Vedanta Advaita.
La admiración de Octavio Paz por el Bhagavad Gita
«La lección del Gita es que la libertad humana no consiste en hacer lo que queremos, sino en descubrir nuestro lugar en el cosmos y asumirlo con plena conciencia.” Octavio Paz
Octavio Paz leyó y estudió a fondo el Bhagavad Gita. Como diplomático y escritor fascinado por la cultura de la India, el Gita fue uno de los textos fundamentales que moldearon su comprensión del hinduismo y la filosofía oriental. Paz no solo la leyó, sino que dedicó varios pasajes de sus ensayos a analizarla, contrastando sus enseñanzas con la mentalidad occidental y con el propio Advaita Vedanta.
A continuación, se detallan los puntos clave de la relación de Octavio Paz con el Bhagavad Gita:
1. La vía de la acción (Karma Yoga) frente a la contemplación
En “Vislumbres de la India”, Paz explica que el Bhagavad Gita supuso una revolución espiritual dentro del pensamiento indio. Mientras que los Upanishads primitivos y el Vedanta primitivo exigían la renuncia total al mundo (la ascensión al conocimiento puro a través del aislamiento), el Gita introduce una alternativa para el hombre común: el Karma Yoga o el yoga de la acción desinteresada.

"El sabio actúa sin apego y por el bienestar de la humanidad" Gita 3-25

La acción desinteresada (Nishkama
Karma) y el pundonor hispano
Paz admiraba la paradoja central que plantea Krishna al guerrero Arjuna: no se trata de dejar de actuar en el mundo, sino de actuar sin apego a los frutos de la acción.

"La acción es superior a la inacción" Gita 3-8
Para Paz, esto resolvía el conflicto ético humano entre la inacción contemplativa y el deber moral.
“El Bhagavad Gita no es una invitación a la inacción, sino a una forma superior de la acción: actuar sin apego a los frutos de la acción. Es la transformación del acto en una ofrenda sagrada... Para el Gita, el verdadero desapego no consiste en huir del mundo ni en abandonar nuestros deberes, sino en cumplir con nuestro Dharma (deber) sabiendo que el verdadero actor de nuestras obras no es nuestro pequeño “yo”, sino el Ser Universal.” Octavio Paz

"Sigue tu propio deber (Swa Dharma) no el de otro" Gita 3-35
2. El contraste con el pensamiento de Occidente
Como humanista y hombre de letras occidental, Paz utilizó el Gita para marcar las diferencias radicales entre las nociones de “Historia” y “Destino”. En sus ensayos señala que mientras Occidente fundamenta su moral en la culpa, el pecado y el cambio histórico, el Gita fundamenta la moral en el Dharma (el orden cósmico y el deber sagrado que a cada individuo le corresponde cumplir según su naturaleza, es la la religión eterna).
“En Occidente, la acción está ligada a la historia, al progreso y al juicio moral. En el Bhagavad Gita, la acción es una función cósmica. No se juzga el acto por sus consecuencias históricas, sino por su fidelidad al orden universal.” Octavio Paz
En el Gita, Visnú se encarna en Krishna para proteger el Dharma:

Yoga del Conocimiento y de la Renuncia a la Acción
3. La introducción del camino Bhakti (devoción)
El Advaita Vedanta más ortodoxo suele ser intelectualmente frío y abstracto (Brahman como una realidad sin atributos). Paz destacó que el gran mérito del Bhagavad Gita fue humanizar y hacer accesible esa Realidad Suprema a través del concepto de Bhakti: el amor, la entrega y la devoción a una deidad personal (en este caso, Krishna). Paz, al ser un poeta del amor y el erotismo, conectó profundamente con esta vía devocional de la mística india.
“Frente a la fría abstracción del Brahman impersonal de los Upanishads, el Bhagavad Gita introduce una revolución espiritual: el Bhakti, la vía de la devoción amorosa. Dios ya no es solo una idea metafísica, sino un ser que ama a sus criaturas y que puede ser amado por ellas.” Octavio Paz
4. La traducción y el acceso al texto
Durante su estancia en Nueva Delhi en la década de 1960, Paz tuvo acceso a las mejores ediciones y comentarios críticos del Gita, leyendo tanto las versiones en inglés y francés más reputadas (como las de la editorial de sánscrito de la Universidad de Harvard o las lecturas de los orientalistas franceses) como los comentarios filosóficos tradicionales indios.
Para Octavio Paz, el Bhagavad Gita no era un simple libro religioso, sino un monumento literario y ético universal a la altura de los poemas homéricos o los diálogos de , indispensable para cualquiera que buscase entender la condición humana.

La admiración de Octavio Paz por Sri Ramakrishna y Swami Vivekananda
Octavio Paz conoció muy bien la obra y el impacto
histórico de Sri Ramakrishna y de su principal discípulo,
Swami Vivekananda. Como embajador de México en la India durante los años
sesenta y profundo estudioso de su historia, Paz investigó el renacimiento
espiritual y político del hinduismo en el siglo XIX. En sus ensayos,
especialmente en “Vislumbres de la India”, aborda de forma directa las
figuras de ambos místicos, analizándolas desde una perspectiva histórica,
sociológica y cultural.
1. Su admiración por Sri Ramakrishna
Para Octavio Paz, Sri Ramakrishna (1836–1886) representaba la pureza de la devoción mística tradicional india en contraste con la llegada de la modernidad occidental. Paz lo describe como un visionario que logró unificar la diversidad de la experiencia religiosa:
“El célebre Sri Ramakrishna predicó la vuelta a la religión tradicional; era un devoto de la Gran Diosa [Kali] y la contempló con frecuencia en sus visiones; también vio a Dios en sus diversas manifestaciones: Krishna, Cristo y Mahoma.” Octavio Paz, “Vislumbres de la India”

Paz identificaba en Ramakrishna el núcleo del Bhakti (la vía del amor devocional) y del Vedanta no-dualista, admirando cómo este místico analfabeto de Bengala podía experimentar el Absoluto tanto a través de los ritos del hinduismo, tanto dualistas como no dualistas, como adoptando temporalmente las prácticas del islam y del cristianismo para demostrar que todas las religiones conducen a la misma Realidad.
2. Su admiración por Swami Vivekananda
Si Ramakrishna era el místico volcado hacia el interior, Vivekananda (1863–1902) fue el intelectual y el puente hacia el mundo exterior. Paz estudió a Vivekananda no solo como un reformador religioso, sino como una figura clave en el despertar del nacionalismo indio moderno.

¿Conoces la visión de Swami Vivekananda?
En sus escritos, Paz destaca cómo Vivekananda sacudió la apatía de la India colonial:
- La crítica al colonialismo mental. Paz cita los discursos de Vivekananda de finales del siglo XIX, señalando cómo el Swami lamentaba la debilidad de los hindúes que aceptaban con inconsciencia las costumbres occidentales.
- El orgullo recuperado. Paz comprendió que Vivekananda le devolvió el amor propio a la India al llevar el Vedanta a Occidente, especialmente tras su famoso discurso en el Parlamento de las Religiones de Chicago en 1893. En sus ensayos explica que Vivekananda incitó a los indios a volver a sus antiguas raíces espirituales, pero con un enfoque moderno de servicio social y sin distinción de castas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue la escuela de filosofía hindú que más influyó en Octavio Paz?
La escuela que más influyó en el escritor mexicano fue el Advaita Vedanta, la corriente del no dualismo que postula la unidad absoluta entre el alma individual (Atman) y Dios o el Absoluto (Brahman), concibiendo el mundo material como una ilusión llamada Maya. Su estancia como embajador en la India consolidó este lazo.
¿Qué libros de Octavio Paz reflejan su contacto con el Bhagavad Gita y el Vedanta?
Las obras cumbre donde se plasma esta fascinación filosófica y espiritual son "Ladera este", un compendio de su creación poética en territorio asiático; el ensayo en prosa poética "El mono gramático"; y su obra autobiográfica de madurez titulada "Vislumbres de la India".
¿Cuál es la aportación del profesor Pedro Nonell al estudio de estas obras sagradas?
El profesor Pedro Nonell es un erudito y experto español que ha dedicado su trayectoria a traducir y comentar directamente al castellano el Bhagavad Gita y las conferencias de Swami Vivekananda. Su labor permite que el estudiante-buscador acceda a los conceptos originales de la filosofía no dual de una manera clara, rigurosa y orientada a la evolución espiritual.
¿Cómo se puede iniciar el estudio del Karma Yoga en el Instituto Gita?
El Instituto Gita ofrece un programa integral de formación en línea adaptado para la comunidad de Hispanoamérica. Los estudiantes-buscadores pueden inscribirse en los cursos dirigidos por el profesor Pedro Nonell, enfocados en la aplicación práctica de la acción desinteresada y el conocimiento profundo de Dios.
Conclusión
El viaje intelectual y poético de Octavio Paz por las tierras de la India nos demuestra que el pensamiento oriental no es ajeno a nuestra cultura, sino un horizonte de respuestas universales para los eternas interrogantes humanas.
Al adentrarse en la no dualidad del Advaita Vedanta y en las enseñanzas sobre el deber del Bhagavad Gita, el escritor mexicano descubrió que es posible actuar en el mundo con desapego, transformando cada una de nuestras obras en un puente hacia Dios.
Si usted, como estudiante-buscador, anhela recorrer este mismo sendero de discernimiento, el magisterio y la guía experta del profesor Pedro Nonell le proporcionarán el rigor conceptual y el aliento místico necesarios para asimilar esta herencia milenaria.
Le invitamos a dar el paso definitivo y sumarse a nuestra comunidad académica; formalice su inscripción hoy mismo y comience a experimentar la profunda unidad que subyace en toda la diversidad del cosmos.

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