Similitudes Tao Te Ching - Bhagavad GitaRealidad Única inexpresable detrás de todo: Tao / Brahman
Por Pedro Nonell Ocho de las principales similitudes entre el Tao Te Ching (Taoísmo) y el Bhagavad Gita (hinduismo, Vedanta):
En realidad es sólo una aproximación, ya que el Tao y el Bhagavad Gita comparten muchísimas más coincidencias... sobre todo la no-dualidad (Advaita Vedanta). La Realidad Absoluta (Tao / Brahman) trasciende al lenguaje y los conceptos El primer aforismo del Tao Te Ching es uno de las más profundos y paradójicos de toda la historia del pensamiento de la humanidad: «El Tao que puede ser nombrado no es el Tao eterno» (Tao-1) Lao Tse nos está diciendo, desde el primer instante, que el Tao verdadero escapa por completo al lenguaje, a los conceptos, a las definiciones, o en terminología del Vedanta a nombres y formas, o en términos occidentales al espacio, tiempo y causalidad. En el momento en que intentamos “atraparlo” con palabras (“el Tao es esto”, “el Tao es aquello”), ya lo hemos perdido. Lo que queda es sólo un Tao relativo, convencional, útil quizá para orientarnos, pero no el Tao absoluto, innombrable, que está más allá de todo par de opuestos. Esta concepción es extraordinariamente similar al Nirguna Brahman del Advaita Vedanta: Brahman está más allá de las palabras. «El Brahman que tiene nombre y forma es solo el Brahman inferior. Aquello que no tiene nombre ni forma: eso es el Brahman Supremo». Brihadaranyaka Upanishad 2.3.6
Si el Jnani Yogui aplica la técnica del “neti, neti”, es decir, eliminando todo lo que es temporal (irreal, o nombres y formas), lo que queda es lo Real: Nirguna Brahman. Es el concepto de “Todo es Uno” del Advaita Vedanta. Adi Shankaracharya lo expresó así: En el Bhagavad Gita , Sri Krishna nos lo explica así: “Sri Krishna: Ahora Te expondré lo que se debe conocer y conociéndolo se disfruta de la inmortalidad; es el Brahman Supremo que no tiene principio, que ni se llama ni Ser ni no Ser.” Bhagavad Gita 13-13 Y también nos dice que Atman, el alma eterna, es inmutable y no se puede realizar ni por los sentidos ni por la mente:
O en palabras de Sri Ramakrishna: “Brahman es la única Realidad: eternamente puro, eternamente despierto, eternamente libre; más allá de los confines del tiempo, del espacio y de la causalidad. Aunque, por el poder insondable de Maya, esa hechicera que hace posible lo imposible, parezca dividirse en la multiplicidad de nombres y formas, Brahman permanece en verdad Uno, indiviso e inmutable... Brahman está más allá de la mente y de las palabras” Sri Ramakrishna Por tanto, el Brahman del Gita coincide casi totalmente con el Tao del taoísmo y también con Plotino.
La acción perfecta es desapegada (Wu Wei / Karma Yoga) El Tao nos enseña el Wu Wei: actuar sin esfuerzo en armonía con el Tao, sin ego, deseo, resistencia, sin apego al resultado (principio del Karma Yoga). Todos los ríos desembocan en el mar, pero ninguno de ellos decide por qué camino ir, es la ley de la gravedad quien le marca el camino, rodeando montañas, erosionando poco a poco la piedra más dura... esto es Wu Wei. «El Tao hace todas las cosas y no las posee; actúa y no espera recompensa; cumple y no se vanagloria; por eso permanece.» Tao 2 – 51 «Cuando nada se hace, nada queda sin hacer» Tao 48 El Bhagavad Gita nos enseña el Nishkama Karma: actuar sin apego por el fruto de la acción, el pilar del Karma Yoga: Además, Visnú se encarna en Krishna para proteger el Dharma.
Aunque en realidad no tenga ningún deber que hacer:
Pero hay una diferencia entre el Wu Wei y el Karma Yoga, en el primero es “desaparecer” para que el Tao actúe a través de ti, mientras que el Karma Yoga es actuar (“permanecer”) pero siendo consciente que sólo eres en instrumento de Dios: un no-hacedor. El Bhagavad Gita así lo explica: “Sri Krishna: Toda acción es realizada completamente por las Gunas de Prakriti. El hombre, engañado por el sentido del «yo», piensa: «Yo soy el Hacedor».” Bhagavad Gita 3-27 Y Ramakrishna así lo explicaba: “Sin un mandato de Dios, el hombre se vuelve vano. Se dice a sí mismo: ‘Estoy enseñando a la gente’. Esta vanidad proviene de la ignorancia, porque sólo una persona ignorante piensa que es él quien actúa. Verdaderamente el hombre se libera en la vida, si siente: ‘Dios es el Hacedor. Sólo Él lo está haciendo todo. Yo no estoy haciendo nada’. Los sufrimientos y preocupaciones del hombre surgen únicamente de su persistente pensamiento de que él es el hacedor.” Sri Ramakrishna En el taoísmo la verdadera fuerza no está en la rigidez o en la violencia, sino en la flexibilidad, la constancia y la capacidad de adaptarse. Y así tiene que actuar el sabio: con humidad y sutileza. El agua no lucha contra la roca: simplemente fluye, rodea, penetra, insiste... y con el tiempo la perfora, la desgasta, la vence. «El agua es blanda y débil, pero vence a la piedra dura» (Tao- 8) En los versos 8 a 12 del capítulo 13 del Bhagavad Gita, Sri Krishna nos describe el perfil del Jnani o sabio perfecto, aquel que ha alcanzado la realización de Dios por la vía del Jnana Yoga, definiendo veinte cualidades espirituales que lo caracterizan: humildad, dulzura, ausencia de orgullo... “Sri Krishna: Humildad, libre de hipocresía, no violencia (Ahimsa), perdón, sencillez; servicio al Gurú, limpieza de cuerpo y mente, firmeza y autodominio; desapego hacia los objetos de los sentidos, ausencia de egoísmo...” Bhagavad Gita 13 8-12 Retornar al origen / sin forma, simplicidad El sabio taoísta sabe que para encontrar la paz debe regresar al origen: al Tao «Volver a la raíz es encontrar la quietud» Tao-16 “Volver a la raíz” no es retroceder, es regresar al origen de uno mismo, al centro silencioso que había antes de que el ego, los deseos, los miedos y las identificaciones nos arrastraran hacia afuera, es decir, al Tao. Es como el árbol que parece crecer hacia arriba y hacia fuera, pero cuya verdadera fuerza está en hundirse más y más en la raíz. En el Bhagavad Gita, vemos el principio de Unidad en la diversidad, Brahman, como el Tao, es el origen y el final (la raíz) de todo. Cuando el alma (Atman) se une con Brahman alcanza el Sat Chit Ananda: Existencia Absoluta, Conocimiento Absoluto y Felicidad Absoluta, es decir la paz (quietud).
Sri Ramakrishna así lo expresó: La vacuidad del ego permite la plenitud espiritual En el Tao, el ego está lleno de opiniones, deseos y “yo”, es como un vaso rebosante: ya no cabe nada más. El sabio, al vaciarse de sí mismo (Wu Wei, “mente sin mente”), se vuelve un espacio hueco, receptivo, infinito. Sólo lo vacío puede abrazar la totalidad sin distorsionarla. Como el valle que recibe los ríos, como la rueda que gira gracias al hueco del buje, como el útero que genera vida porque está hueco: «El sabio está vacío, por eso puede contener el universo» Tao- 4, 11 En el Bhagavad Gita, Sri Krishna nos explica que el ego empuja al ignorante a actuar (sentido de hacedor): “Sri Krishna: Toda acción es realizada completamente por las Gunas de Prakriti. El hombre, engañado por el sentido del «yo», piensa: «Yo soy el Hacedor». Bhagavad Gita 3-27 Y a continuación, dice que quien trasciende a las Gunas entiende que él no es el hacedor, sino Dios: “Sri Krishna: Pero quien entiende la verdad de las diversas Gunas y de sus diversas actividades, Oh Mahabahu, sabe que son las Gunas las que operan en las propias Gunas; ese hombre no afirma ser el Hacedor.” Bhagavad Gita 3-28 Y concluye esta explicación afirmando este importante mantra del Bhagavad Gita:
En el Tao, el principio es “Gobernar sin gobernar”. El gobernante supremo actúa con tal naturalidad y armonía con el Tao que todo fluye sin necesidad de imponerse: no hay leyes opresivas (“Cuantas más leyes, más ladrones” Tao 57), no hay propaganda, no hay miedo ni adulación forzada. «Cuanto más se promulgan leyes y decretos, más ladrones y bandidos hay» Tao 57 El pueblo simplemente vive en paz y prosperidad, y apenas repara en que alguien “gobierna”, porque el orden surge espontáneamente, como el agua que baja por el valle sin esfuerzo. Es decir, el liderazgo perfecto es invisible y sin imposición: «El mejor gobernante es aquel cuya existencia apenas se nota» Tao-17 El Bhagavad Gita enseña que el verdadero arte de gobernar no es ninguna técnica administrativa ni política, ni tampoco ninguna estrategia militar, sino la transformación interior del gobernante en un yogui en acción: valiente pero desapegado, justo pero compasivo, firme pero humilde ante Dios. Un rey así no necesita propaganda: su mera presencia restaura el Dharma. Sri Krishna nos pone como ejemplo de buen gobierno el caso de Janaka: el rey sabio actúa como instrumento del Dharma, sin ningún tipo de deseo personal:
En el capítulo 16 del Bhagavad Gita, vemos a los gobernantes nacidos con la herencia divina y los que han nacido con la herencia demoniaca:
Además, el verdadero gobernante protege a los débiles castigando a los malvados: Krishna se encarna para proteger a los débiles y mantener el Dharma (Gita 4 7-8) Unidad detrás de la multiplicidad. Todo emana de una única Realidad y vuelve a ella El Tao (el Camino, lo inexpresable, la fuente sin nombre) es lo Absoluto, lo No-manifestado. Del Tao surge «el Uno»: la unidad primordial, el estado de no-dualidad. Es la totalidad indivisa. «El Tao da nacimiento al Uno, el Uno al Dos, el Dos al Tres, el Tres a los diez mil seres» Tao-42 De esa unidad surge la primera polaridad: el Yin y el Yang. El Dos es la dualidad, la separación aparente, el movimiento que permite que algo «sea» al contrastar con su opuesto. Sin el Dos no habría relación, ni cambio, ni vida. Cuando el Yin y el Yang interactúan, surge un tercer elemento: la armonía, la tensión creativa, el «hijo» de la interacción de los opuestos. En algunas interpretaciones esto es el Qi (energía vital), o el Cielo-Tierra-Hombre, o el espacio entre los polos donde todo sucede. El Tres representa la reconciliación y la generación. «Diez mil» es una expresión china para decir «la infinidad», «todo lo que existe». A partir de esa tríada dinámica (unidad, dualidad, interacción creativa) se despliega la multiplicidad infinita del mundo fenoménico: personas, animales, montañas, pensamientos... todo. Es decir, todo el conjunto de nombres y formas en términos del Vedanta. Este concepto de unidad en la diversidad es la base del Advaita Vedanta: «Yo soy la fuente de todo; de Mí todo procede» Bhagavad Gita 10-8 Y en el verso 20 del capítulo 10 (Yoga de las Manifestaciones Divina) del Gita vemos este precioso mensaje:
Y en el capítulo 6, el Yoga de la Meditación (Dhyana Yoga), vemos el Todo es Uno, la Unidad en la diversidad, la continuidad y no la separación:
Siglos más tarde el Advaita Vedanta iluminaria al padre de la física cuántica: Erwin Schrödinger
Vivir en armonía con los ciclos y cambios inevitables. Aceptación del flujo natural. Todo extremo contiene ya la semilla de su opuesto y se transforma inevitablemente en él. Después de la tormenta siempre viene la calma, después del frio, el calor, después del éxito, el fracaso... Por eso el sabio taoísta nunca llega al extremo de la fuerza, permanece flexible como el bambú. Nunca llega al extremo de la plenitud, y por ello, siempre deja un poco de vacío. Nunca llega al extremo del yang, ya que cultiva el yin desde el principio. «Todo lo que sube baja; lo lleno se vacía; lo fuerte se debilita» (Tao- 36, 40) Y esta enseñanza de Lao Tse lo vemos exactamente igual en los siguientes dos versos del Bhagavad Gita del capítulo 2 (Jnana Yoga):
Y más tarde Krishna nos explica que el sabio es como el océano que nunca se llena (aunque recibe todo) ni se vacía (aunque da todo): “Sri Krishna: Así como el océano permanece imperturbable por el flujo incesante de las aguas de los ríos que se funden en él; así alcanza la paz el sabio que permanece inmóvil a pesar de los deseos, y no quien se esfuerza por satisfacer sus deseos” Bhagavad Gita 2.70 El sabio taoísta y el Jnani Yogui del Advaita Vedanta viven en ese mismo punto de equilibrio donde ya no hay ni subida ni bajada, ni euforia ni depresión, ni victoria ni derrota.
Curso Realización del Bhagavad Gita - Maestría en Bhagavad Gita y Vedanta
Jainismo, Sijismo, Cristianismo, Budismo, Islam, Taoísmo, Inteligencia Universal (Dios), ¿Es posible ver a Dios?
El Yoga de la Sabiduría (Bhagavad Gita) (c) Instituto Gita & Pedro Nonell
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